domingo, 22 de febrero de 2009

Los viejos SI van a misa los domingos.

Caminaba por una calle desconocida, me dolía la cabeza, el sol me daba en la cara y deseaba que sucediera algo chistoso, como por ejemplo algún tipo descuidado tropezando o algún infante haciendo una tontera, eso podría mejorar consideramente ese día de mi vida. Minutos, muchos minutos después ¡nada!, caminé a través de algunas concurridas calles y solo veía gente seria, mirando algún punto perdido entre el pollo asado y la papa frita. Me dolía, no dejaba de doler, ladeaba la cabeza y era un dolor horrible que permanecía comodamente alojado en mi cabeza.
Ah, ya esta resignado y divisé a dos señoras paradas en una esquina, trajes de dos piezas, libros sostenidos de modo cariñoso, actitud de interés en cualquiera que pasara. Mientras yo pasaba casi al lado del parcito, de frente venía una familia.

-Hola.
-Hola ¿que tal?.
-Acá, haciendo el trabajo de dios.

Pasé sin darle mucha importancia, pero luego de algunos minutos de perderme en mi molesta cabeza y tratar de recordar exactamente las palabras dichas por aquel par, la situación me sacó una sonrisa. ¿Qué era lo que me provocaba esa sonrisa? ¿acaso el afán de la gente de tratar de imponer fe? ¿acaso el ver a dos señoras morirse de calor cuando podían estar a la sombra y hacer lo mismo? ¿acaso el curioso encuentro de un muchacho con cara de querer morir, un día domingo, tipo once de la mañana, con dolor de cabeza, con alcohol en el cuerpo, con un chocolate derretido en la mochila, con las manos frias, con el estómago revuelto, con ojeras delatoras y un par de viejitas que hacen "el trabajo de dios", son felices por eso y sonríen aunque el sol las esté quemando?.
Es curioso porque no salgo mucho, menos un día domingo en la mañana, nunca pensé en encontrar tema para escribir en un montón de viejitos que se dirigen obedientes a la misa de día domingo, con sus trajes limpios, con su rostro serio y su caminar pausado. No me gustan los viejitos, ni sus trajes, ni su fe, ni su caminar. ¿Llegaré a viejo pensando igual? ¿odiaré a los viejos cuando yo sea viejo? ¿me permitiré llegar a viejo?.

Y mi loco sueño continúa. Quisiera despertarme.

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