jueves, 17 de diciembre de 2009

El alocado ruido del mal

Al mirar el cielo, hasta donde pude ver, todo el cielo era gris ese día. Bajo mis pies había un suelo suave, era agradable caminar y dejar que mis pies se enterraran ligeramente en la interminable playa. No lo había notado, no importaba en realidad, en ese momento todo aquello era una ilusión bastante molesta. El sonido del agua marina chocando contra el borde de la playa llegó a mí bastante amplificado, me asusté porque el sonido sugería que el agua estaba peligrosamente cerca. Traté de tranquilizarme, intenté regularizar mi inspiración y hacer pausada mi exhalación. Miraba al cielo que se movía distorsionado, aullabando por el movimiento que se le obligaba a realizar. Podía distinguir perfectamente el final del cielo ¡justo encima de mi cabeza! llevándose todo el mal que se había acumulado dentro de mis manos.

[Continuará]

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