domingo, 28 de febrero de 2016

Lo que presencias, ahí donde estás



«Ellas salen de un vientre enfermo, destrozan a la madre en tanto comienzan a gestarse, no hacen más que crecer en proporciones monstruosas y orientación equivocada. Ambas con el cráneo  y el cuello rígido, fundidas en una placa sólida de hueso. Mirando el desafortunado producto, intuyes que son dos seres incompatibles con un útero de características normales.»
Eran un ser grotesco, la representación de una pesadilla.
«Ambas sonríen con la presencia de la cámara, les gusta la atención de todos los doctores, enfermeras, curiosos y camarógrafos, así fue mientras sacaban a la madre muerta por la puerta de atrás, el primer día en que se filmaba el gran documental. Se puede ver claramente. Se puede ver claramente la marca que distingue la unión, para evitar posibles fracturas por la disposición de ambos cuerpos (además de evitar provocar morbo en el televidente) colocaremos una banda metálica que ayude a mantener la grotesca unión fuera de la vista, después de todo este documental es para toda la familia.»
Contesto mi celular. Sí, sí. Sólo tienes que revisar cada cosa que haga, registrar y escribir en orden los procesos, nada más. Es sencillo, por favor. Hazle saber que estoy muy enfadada con esto, es muy simple, por favor, no daré más instrucciones… no moveré un dedo hasta que su parte esté lista.
«Para nuestra comodidad, hemos descrito y manipulado todo para que ustedes, queridos televidentes lo vean y lo vivan desde el primer momento. Por supuesto nuestros monstruos están bien, es todo parte de lo que consideramos correcto, está todo bien bajo éstas cámaras.»
Pasados los minutos hablando por celular, reclamos terminados, mi atención regresa al documental. Las muchachas se ven grandes, adultas. Creo que la conversación ha durado más de media hora. Me interesan los monstruos.
«Como pueden ustedes ver, no salieron las cosas bien para ambas. La del lado derecho −y con mejor salud−, permítanme decir que parió con éxito, ella está recostada con la guagua en brazos, ella permaneció toda su vida acostada, obligada por la otra mujer a pasar la vida sobre su espalda. La otra en cambio, hinchada y de piel violácea, a unos días de la putrefacción, aunque viva, pero destrozada; no logró el propósito de parir. Con el acercamiento a un costado, podemos ver que la posición adoptaba a la fuerza: de rodillas y a cuatro patas, no le fue beneficiosa, su crío destrozó su vientre. Podemos decir con seguridad que dentro de las próximas horas, morirá. Aún no sabemos qué la mantiene con vida pues tiene el abdomen destrozado y tiene el aspecto de un cadáver de días, hinchado y verde violáceo.»
Se me queda en la cabeza la imagen del monstruo que morirá en unas horas, la camilla se aleja, la mujer sana grita “¡No nos ayudaron! No es justo, mira lo que nos hicieron”. Se ve al borde de la pantalla que una enfermera saca otro monstruo en brazos. «Es una suerte que aquella parte enferma engendrara también una aberración, en algunos meses volveremos con una segunda parte de este documental para toda la familia.»

 Publicado en Revista Escarnio N°54 Simulación II [Julio 2015]

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